15 mar. 2009

"Reflexiones desde el campo de batalla II". Por Mayor Konig

Se convirtió de una sana y leve atracción por aquel objeto en una cruel y delirante causa de existencia.

Instante que se encontraba frente a él lo disfrutaba como si fuese el mejor dulce del universo, su sóla presencia lo tranquilizaba y tranportaba a un sin fin de placeres delirantes.

Un buen día por acción de su Supremo amo, ese objeto quedó fuera de alcance provocando casi su extinción, en su agonía final le llega un bello recuerdo de una experiencia con ÉL, de un instante a otro recuerda la razón de su vida el todo de su existir.

Alzándose con la furia de los dioses y con toda vida permitada por el sólo hecho de tener un fin, un propósito que no sea petenecer.

Sus pensamientos se vuelven confusos tanto tiempo, sin ellos lo llevaron a no sentirlos casi. Sigue esforzándose para cortar las cadenas que lo rodea, que lo sofocan y lo mantiene en un mar de dudas.

Sólo existe él y su ÉL, nada le va impedir llegar a recuperarlo, si es posible luchará y dejará su sangre frente a pelotones enteros de amos que intentaran impedir su placer.

Sus fuerzas se agotan, los dolores son múltiples con agobiante efecto en su persona pero no importa ÉL lo vale ,eso y mucho más.

Los conflictos se agravan, su ÉL está cada vez mas cerca pero más lejos, las barreras son cada vez más altas y el dolor impide pensar en ÉL.

Lentamente sus ojos se empiezan a caer y le es imposible ver al ÉL,se arrastra con muchas barreras, encima le imposibilitan sus limitados movimientos.

De repente frente a su fin inminete toca algo familiar, mágico, algo por lo cual valía todo.
Lo agarra firmemente y al fin sus ojos caen en su tranquilizada alma, está tranquila por haber logrado alcanzar el ÉL.

Los ruidos siguen y las barreras siguen cayendo pero ya nada importa....tiene el ÉL y su vida temina gloriosa.

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